
Déjame contarte,
lentamente sentirte,
en un cuaderno tocarte,
y en lo que dura un cigarro,
decirte.
Historias de este niño perdido,
retazos de un corazón dormido,
dolores de cabeza que olvido,
deseos nómadas, que ya se han ido.
Mis dedos rompen este papel,
que siempre vive bajo mi piel;
es, sin duda, el sabor de tu miel,
y los consejos, ya lejanos, de uno, de otro, de aquél.
Es seguro que no hay nada seguro,
es el pasado que retorna, bajo otra cara;
es lo que hace a una vida, ¡cosa rara!,
un libro sin tapa, un dibujo, eterno sobre el muro…
Déjame que me lleve tu parte,
recogerte en un beso limpio,
atraparte en un mismo sitio,
robarte, beberte, tenerte, perderte, vivirte, añorarte…
Voy a recoger aquellas ciegas miradas,
a templar mi ego con golpes duros,
a dar mis oídos a quien quiso corregirme, y se contuvo…
a buscarte, dentro del árbol,
en este extraño cuento de hadas…

No hay comentarios:
Publicar un comentario